Cambio de día del Perdón
Hay algo, fundamental, que no se tuvo en cuenta ni desde la Unión de Cofradías ni desde los jóvenes e inexpertos responsables de la Hermandad de la parroquia de Santa Teresa. La composición social de su propio barrio. Y este error se ha vista que ha sido perjudicial en su desarrollo posterior. La buena gente de La Orden proviene, en su inmensa mayoría, de otras poblaciones más o menos cercanas a la capital onubense, conservan allá sus casas, y a ellas acuden cada vez que tienen la menor oportunidad.
La Orden es, por desgracia, sólo el barrio dormitorio al que acuden para trabajar en Huelva, y así no es de extrañar que se marchen en cuanto den dos días festivos seguidos. Sacar una cofradía a la calle cuando gran parte de su barrio, sencillamente no están, fue, reitero, un error. No se puede esperar que la gente se entusiasme por una cofradía si la desconoce en la calle. No se podía esperar que la gente pusiera demasiada devoción a los titulares de una nueva Hermandad, si prácticamente la desconocían, o sencillamente, ya eran devotos de una imagen que al mismo tiempo está procesionando en sus pueblos de origen y que conocen desde siempre.
Pero a pesar de todo, los ánimos nunca decayeron en esta, mi Hermandad. Se ha luchado y se sigue luchando, trabajando, por sacarla adelante a pesar de las dificultades. Pero han pasado casi veinte años y seguimos prácticamente igual, se avanza muy poco y ello ha provocado el desgaste, o lo que es peor, la desidia, de algunos hermanos cansados de trabajar para ver pocos resultados si lo comparamos con otras cofradías que nacieron casi a la par que la nuestra y que han conseguido más logros, al menos en lo material, que nosotros.
Desde hace ya bastante tiempo, se habla en el seno de la Hermandad de la necesidad de buscar un revulsivo, algo tan impactante que supusiera un antes y un después en nuestra amada Hermandad pero sin perder su identidad, y así se habló más de una vez de la posibilidad de reubicarla en otra jornada dentro de la Semana Santa onubense. Muchos hermanos, entre los que me cuento yo, comentábamos la posibilidad, casi la necesidad, de buscar una nueva jornada donde hacer nuestra pública Estación de Penitencia, más pública si cabe ya que sería cuando estuviéramos acompañados de nuestros convecinos al no haberse podido marchar a sus lugares de origen. Llegando a la conclusión de que la tarde del Lunes Santo sería la jornada ideal.
Ahora parece que por fin ha llegado nuestra oportunidad, la de decidir por nosotros mismos lo que queremos ser cara al futuro. La grata nueva se produjo hace unos meses, cuando don Modesto Fernández Jurado, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Huelva, comunicó oficialmente a la Hermandad la intención de este organismo, ratificada por el obispado diocesano, de dar un cambio a la Madrugá, ya que los problemas que intentaron solventarse con la incorporación de la Hermandad del Perdón a esta jornada persisten, y así cabría la posibilidad de que esta cambiara su jornada, teniendo preferencia en la elección de día.
Bueno, a decir verdad, ya en el Cabildo ordinario del pasado año, un hermano pidió el cambio de día, acordándose entonces hacer entre los hermanos una encuesta sondeando su opinión al respecto. Esta se realizó recogiéndose los resultados antes del Cabildo de este año, y aunque la participación fue más baja de lo deseable, la mayoría de los resultados fueron favorables al cambio. Esto, y las novedades procedentes de del Consejo, propiciaron un animado debate que desembocó en la convocatoria el próximo 3 de marzo de un cabildo en el que por votación secreta los hermanos decidirán sobre qué futuro quieren para su Hermandad.
Ahora los hermanos tenemos la palabra. No es una decisión fácil, son muchos años en la Madrugá y son muchas vivencias, buenas y no tan buenas, pero que indudablemente dejarán un imborrable recuerdo en nuestros corazones. Muchas vivencias y sentimientos quedan atrás, pero no es el pasado lo que debería guiarnos, sino el futuro, las posibilidades de mejorar, de crecer, que hoy por hoy no podemos encontrar en la Madrugá, o de encontrarlas serían a muy largo plazo, tanto que pudiera ser tarde.
Que no será tan fácil adaptarnos a un nuevo día lo sabemos, no sólo por las vivencias que dejaremos atrás, sino porque será totalmente diferente. Evidentemente no es lo mismo salir a medianoche y recogerse a las primeras horas de la mañana que salir a primeras horas de la tarde y recogerse poco después de medianoche. Pero tenemos que pensar que será mejor procesionar en horas de vigilia que en horas de sueño, aunque sea con algo de calor al principio.
Pero tampoco será lo mismo tener unos pocos niños en el cortejo que muchos que ya no se encuentren con la oposición de sus padres a la hora de permitirles salir de nazarenos con nosotros por hacerlo a tales horas. Y tampoco serán las mismas dificultades para encontrar una banda que acompañe musicalmente a nuestros Sagrados Titulares, ya que de salir con nosotros actualmente, no pueden hacerlo la tarde del Jueves Santo, además que hay muchas bandas que ni siquiera contemplan tocar en la Madrugá, o de hacerlo lo hacen a un precio a veces abusivo para nuestras mermadas arcas. Y tampoco será lo mismo llegar a Carrera Oficial habiendo visto público durante todo nuestro largo recorrido y encontrar los palcos abarrotados de cofrades, que haber llegado prácticamente solos y padecer a algunos de los habitantes de los palcos de la noche, poco amantes de las cofradías y sí del botellón. Y lo mismo para el largísimo recorrido de vuelta, ahora sin más compañía que los pocos hermanos que acompañan la cofradía y algún familiar añadido, que tener público dándonos aliento todo el camino hasta nuestra parroquia como las otras hermandades que salen de día.
En fin. El próximo día 3 mi Hermandad tiene la oportunidad histórica de decidir su futuro por sí misma. Sólo pido a los hermanos que se involucren, que no piensen con el corazón, sino con la cabeza. Espero que el Cristo del Perdón, desde lo alto de su cruz, nos ilumine, y a Nuestra Señora de los Dolores lo pido que interceda por nosotros, para que por fin seamos la Hermandad que todos aspiramos a ser.