La hora de Huelva
Se las dan de paladines de la verdad frente a otros medios de comunicación, cuando la verdad es que ellos son mucho peores. Cualquier medio de comunicación serio, con una línea editorial bien definida, trata las ideas y planteamientos diferentes, o incluso contrarios, a los suyos con cierta delicadeza. Estos no, no dudando en su número 4 en comparar a Antonio Ponce, presidente de los empresarios onubenses con un “cavaliere” de una forma bastante poco caballerosa. O a Millán, alcalde de Cartaya, con un comandante nostálgico de tiempos anteriores porno sé qué problema con un acto de Izquierda Unida en su pueblo. Incluso llegaron a publicar una viñeta en la que para criticar a Díaz Trillo, portavoz socialista en nuestro Ayuntamiento, metieron por medio a la Hermandad del Perdón. A ver qué tendrá que ver una humilde cofradía de un barrio sencillo con los dimes y diretes de la política municipal.
Pero eso a ellos no les importa. Insultar y descalificar, incluso a terceros o a quien sea, con que no les caiga bien ya les vale. Y por su desconocimiento e incultura deben de pensar que cualquiera que atienda a sus rivales en política, es también su enemigo.
Lo único que me queda claro de los intereses de esta publicación es que tiene dos únicos objetivos: ensalzar a Izquierda Unida e insultar y descalificar a todos los demás, que son sólo unos dictadores como Franco o Castro, aunque a este último lo pongan de héroe, eso sí, lo ponen en boca de Evo Morales en una entrevista “casi verídica” que le hacen.
En definitiva, que este panfleto semanal no tiene desperdicio. Muy recomendable para quien se quiera poner de mal humor, pone enfermo a cualquiera –siempre y cuando no sea seguidor de Izquierda Unida- ya que no dudan en arremeter contra cualquiera. Sólo con ser visto con alguien de ideas diferentes a las suyas ya les vale, da igual que seas de izquierdas, de derechas, apolítico… de todas formas puedes ser blanco de sus insultos.
Por mi parte, sólo recomendar que cuando veáis ese supuesto periódico lo pongáis en el único lugar adecuado: el contenedor azul.