Wednesday, October 18, 2006

Nuevas hermandades; ¿hay realmente crisis?

Publicado en Santo Entierro, Huelva, Cuaresma de 2002.

El pasado siglo XX ha sido realmente prolífico para la Semana Santa onubense, nada menos que 19 de nuestras Hermandades han visto la luz en ese siglo, y eso sin contar ni con la Esperanza –fundada en la última década del XIX- ni con la Santa Cruz, aprobada por la autoridad eclesiástica ya en pleno siglo XXI. Si tenemos en cuenta que el número total de Hermandades penitenciales en nuestra ciudad alcanza las 25, entonces tendremos que admitir que la cifra es poco menos que asombrosa.

Dentro del siglo XX hay tres etapas en la fundación de Hermandades. La primera supone la fundación de las primeras cofradías de barrio, Esperanza, Pasión y Oración en el Huerto –además de la colegial de la Buena Muerte-. La segunda se centra en los años 40, con todo un movimiento popular tras la Guerra Civil, entre una ciudadanía mayoritariamente católica que había padecido el anticlericalismo de un sector del republicanismo muy crecido –en todos los sentidos- durante esos años y unos nuevos poderes públicos que no duraron en fomentar y amparar este sentir, incluso tratan de adueñarse de él, como una justificación del régimen dictatorial que habían impuesto.

La tercera de estas etapas surge años después del Vaticano II, superando el primer impacto del desarrollismo económico y con un franquismo en decadencia irreversible. En ese momento se procede a la construcción de nuevas barriadas con sus correspondientes parroquias en las que grupos de jóvenes, con la colaboración y consejo de unos pocos de sus mayores, se proponen de forma entusiasta la creación de Hermandades como método más eficaz para fomentar la evangelización y la participación de los vecinos en la nueva vida parroquial. Así surgieron, entre otras, las Hermandades del Cautivo en la Hispanidad, el Perdón en La Orden o la Salud –entonces Hermandad de gloria- en la barriada de Pérez Cubillas.

En la actualidad se puede decir que esta tercera etapa no ha cesado del todo, a pesar de que, según dicen los “expertos capillitas” en los programas-tertulia de nuestras televisiones, en los bares y en cualquier esquina, estamos inmersos en una crisis de imprevisibles consecuencias. Pero esta idea de crisis generalizada en nuestra Semana Santa puede ser discutible. Por un lado se basan en la tan traída y llevada crisis de costaleros y por otro en el número cada vez más reducido de penitentes en nuestros cortejos. Ante esto surge una duda, ¿hay verdadera crisis en la Semana Santa, o crisis en sectores concretos dentro de las Hermandades con los que quizá no se ha sabido trabajar lo suficientemente bien?

Quizá se ha fomentado tanto la estética de las cofradías, que las cofradías son para verlas y disfrutarlas en las esquinas, en cada chicotá, en cada detalle, que es posible que algunos piensen que vivir la Semana Santa es eso, y no sientan la necesidad de participar en su cofradía, ni con túnica ni con costal. Posiblemente no se ha sabido conectar con los onubenses para que se integren en este apasionante mundillo de las cofradías como algo más que como simples espectadores, y a veces, cuando se ha conseguido, la cara que se les ha mostrado del mundo cofrade es la menos agradable. Pero si año tras año, las calles y plazas de Huelva se llenan de paisanos y visitantes deseosos de ver el discurrir de nuestras Hermandades, y se sienten entusiasmados ante la posibilidad de poder contemplar otras nuevas en los próximos años, ¿la crisis está en la Semana Santa o en los cofrades?.

Ante esto, voy a lanzar un par de preguntas al aire para que ustedes, cofrades de a pie, intenten buscar las respuestas, si es que las hay.

¿Hasta qué punto estamos en crisis si, como parece, seguimos teniendo demanda de nuevas Hermandades.

Si realmente atravesamos una crisis; no es posible que las nuevas Hermandades sean producto de esa misma crisis?

Para empezar tenemos que hay personas dispuestas al ”sacrificio” de crear nuevas Hermandades de penitencia ante la demanda de éstas por algunos barrios sin pasos que procesiones por sus calles y también por un sector concreto de cofrades. Pero también habría que preguntarse hasta que punto las nuevas Hermandades son una necesidad de estas barriadas o de esos cofrades que, cansados de lo que las Hermandades más antiguas les ofrecen, buscan nuevos horizontes donde satisfacer sus necesidades y aspiraciones cofradieras.

Si esto fuera así, ¿porqué las Hermandades ya existentes no satisfacen a estos cofrades?. Lo más probable es que observen lo que sucede en su seno y no les guste demasiado. Algunas de nuestras Hermandades se han convertido en coto cerrado de determinados grupos, en no pocas ocasiones enfrentados entre sí, siendo así tremendamente difícil participar en la vida interna de la Hermandad, si no es de la mano de uno de estos grupos, anteponiéndolos a la propia Hermandad en caso de conflicto. Éstos son cotos tan cerrados que resultan impermeables a las nuevas ideas que trae la juventud, por lo que se aburre y una de dos; o se aparta de la Semana Santa, o bien aspira a crear una nueva Hermandad sin estos vicios, a su gusto, aunque corra el riesgo de repetir los mismos esquemas exclusivistas con el paso de unos pocos años.

Pero no todo es el ambiente viciado que algunos de los cofrades más veteranos nos han ido dejando. Los jóvenes tenemos que reconocer que, en general, somos demasiado “puristas” –aparte de inquietos, claro- y como con los pocos medios económicos que disponemos, podemos permitirnos peregrinar a Sevilla cada vez que ocurre algo “cofradieramente correcto”, como por ejemplo los basamanos o besapiés donde comprar fotos y ver altares adornados, procesiones extraordinarias, tiendas especializadas, etcétera, observamos cómo se vive allá la Semana Santa y queremos importarlo.

Sin duda todos los choqueros, jóvenes y mayores, queremos mirarnos en el espejito mágico de la “madre y maestra” ciudad de Sevilla, algunos incluso sueñan con tener la misma Semana Santa. Se olvida la mayoría de las veces que lo que a 90 kilómetros de aquí es una casa conocida a la perfección, hasta el mínimo detalle, desde los cimientos hasta el tejado, aquí es sólo un edificio del que conocemos, más ó menos bien, la primera planta, intuimos que parte de los cimientos necesitan algún refuerzo, y del resto, ni siquiera sabemos como está. Siempre se olvida, o se quiere olvidar, que aunque del mismo arquitecto, dos casas no tienen porqué ser idénticas.

Posted by Juan A. Sánchez at 13:27:34 | Permalink | No Comments »

Sunday, October 15, 2006

Colombinas diurnas

Puede que les parezca un poco raro querer hablar de las Colombinas en pleno mes de noviembre. Pero es que no puedo evitar acordarme ahora de ellas cuando este año la Feria de la Tapa, que acaba hoy, se ha trasladado al Recinto Colombino por las obras en la Plaza de las Monjas. Y todo porque este año, mientras iba con algunos amigos de caseta en caseta degustando ponche, teníamos ciertas conversaciones que vienen ahora a cuento.

Como cada año, cuando llega la celebración agosteña, se hace inevitable hablar de cómo hacer que deje de ser una celebración eminentemente nocturna; y es que con las calores de las fechas no hay guapo que se acerque a una caseta a pedirse un ponche, que seguro debe recordar más a un caldito rociero que al refresco typical onubensis de nuestras fiestas.

Durante bastante tiempo se habló de potenciar las Colombinas de día tomando de modelo la Feria de Sevilla, con caballos y eso. Pero claro, la temperatura y el ambiente del abril hispalense no es la del agosto choquero. También se ha escuchado del modelo malagueño ya que su feria se celebra unos días después de nuestras Fiestas Colombinas, pero sin concretar nada.

Un buen día, o una buena noche de Colombinas, mejor dicho, tomando unas cervecillas, pepsis y ponches de caseta en caseta, comenzamos a hablar del entonces probable cambio de ubicación de la Feria de la Tapa de este año, como finalmente ha sucedido, y así empezamos a esbozar unas Colombinas diurnas, trasladando de fecha la Feria de la Tapa de otoño hasta agosto, en su habitual ubicación en la plaza de las Monjas.

De esta forma, se trataría de instalar una carpa ocupando el grueso de la plaza, como se ha hecho tantas veces, para refugiar del sol con una apertura principal del lado de la fuente para hacerla más refrescante, un escenario de fondo para las actuaciones y los chiringuitos que ponen los hosteleros alrededor. Incluso si fuera necesario, que creo que sí, se podrían aprovechar los soportales de la Gran Vía para instalar más chiringuitos. Bastaría, además, poner una portada, -que no sería necesario fuera tan espectacular como la principal del recinto- a la altura del Ayuntamiento, y adornar la calle desde ahí hasta la plaza de las Monjas con unos farolillos. Se ponen unos toldos por encima para proteger del calor y tenemos un recinto agradable y acogedor para pasar las mañanas de Colombinas tomando una tapita y un ponche, o una cervecilla, dependiendo de cada uno, o para pasarse antes –o después- de pasearse por el recinto.

Éxito asegurado, que se lo digo yo.

Posted by Juan A. Sánchez at 15:25:12 | Permalink | No Comments »