Si nos acercamos a los corrillos semanasanteros de esta Huelva nuestra, no se pueden ignorar las opiniones de no pocos cofrades que opinan que esta Hermanad necesita algunos cambios que la lleven a madurar y a consolidarse en la Semana Santa de Huelva en general, y en el barrio de La Orden en particular.
Se refieren estos comentarios a la idoneidad de modificar nuestro hábito penitencial para darle más seriedad al cortejo; a la necesidad o no de un cambio en el día en que hacer nuestra Estación de Penitencia para evitar los problemas que supone salir en la Madrugá del Viernes Santo y de paso lograr involucrar a un barrio poblado en gran parte por personas provenientes de otras localidades cercanas a las que regresan en vacaciones; o también sobre la conveniencia o no de sacar en procesión a Nuestra Señora de los Dolores cada 15 de Septiembre, debido al gasto económico que supone a nuestras mermadas arcas y la escasa acogida que hoy por hoy tiene este culto externo en la feligresía.
No es este un debate que haya pasado desapercibido en el seno se nuestra Hermandad. No es ya sólo algo que dicen algunos de los “enteraillos” que pululan en torno a nuestra Semana Santa y que a falta de mejores argumentos o de algún chismorreo hablan de cualquier cosa, o de personas bastante cultas y muy conocedoras de la Semana Santa, pero ajenos a Nuestra Hermandad. Éste es un debate que ya ha calado entre nuestros hermanos y en el que debemos posicionarnos, cuanto antes, para buscar entre todos lo mejor para Nuestra Hermandad, sin dejarnos influenciar por planteamientos que nada tienen que ver con Nuestra Hermandad, pero tampoco dejarnos llevar por el sentimentalismo de todo lo que llevamos vivido en Nuestra Hermandad hasta ahora, que no es poco. Simplemente tenemos que reflexionar sobre lo que es mejor para nuestra hermandad y el porqué, profundizar en las razones que nos lleven a tomar una postura u otra, sopesar todas las ventajas e inconvenientes.
Remontándonos a los orígenes de Nuestra Hermandad, ésta empezó a gestarse por la ilusión y el esfuerzo de un grupo de chavales de Nuestra Parroquia, algunos de los cuales no forman parte de Nuestra Hermandad en la actualidad, en torno al incombustible Juan Candón. Nuestros fundadores compartían dos características comunes: la primera, y principal, la enorme devoción al Cristo del Perdón, y segundo: que ninguno de ellos se movían anteriormente entre cofradías, y por tanto no conocían como se hacen las cosas en Semana Santa. Este desconocimiento provocó que, a pesar de que querían todo lo mejor para Nuestra Hermandad -nadie puede dudarlo-, cometieran algunos errores que aún hoy día pueden verse en nuestra Cofradía.
Lo que sí tenemos que tener absolutamente claro todos los Hermanos del Perdón es que si se producen cambios en esta, Nuestra Hermanad, estos se llevarán a cabo porque nosotros lo decidamos y del modo que nosotros decidamos. Será nuestro Cabildo de hermanos, es decir, la asamblea de todos los hermanos, la que decida si nuestra Hermandad tiene que cambiar y el modo en que lo haría. No en vano es el Cabildo, y no la Junta de Gobierno ni ninguna otra instancia, la que tiene poder de decisión en esta o en cualquier hermandad, pudiendo incluso modificar los Estatutos por los que se rige si se estima oportuno y necesario.