A un tal Alejo
Hace unos días, un tal Vidal-Quadras saltó en una tertulia radiofónica a insultar gratuitamente a Blas Infante porque sí, porque le dió la gana, sin más razón que el visceral desprecio que este buen señor debe sentir por aquello que no le gusta, entiende ni comprende.
Pero no es de extrañar tal comportamiento si tenemos en cuenta el espectro político al que pertenece y el ambiente político en que suele moverse el pobre. Un españolismo rancio en madio de un catalanismo aun más rancio y excluyente. Sin duda en su desconocimiento debe creer que la figura de Infante es equivalente a la de, no sé, quizá Companys o el Carod que le debe atormentar.
Lo que no pudo tener en cuenta el tal Quadras es que el andalucismo que propuso Infante nada tuvo de excluyente. Presentó una idea de “nacionalismo” -por denominarlo de algún modo- o “regionalismo”, como prefieran, no exclusivista, sino internacionalista, universalista. No inspirado en el principio de nacionalidades como el catalán, vasco o español que representa el tal Quadras, sino cultural, historicista, el de los hijos de una tierra, Andalucía, en la que nadie es forastero. Así pienso que lo vio Infante.