Saturday, May 10, 2008

Sí, soy capillita

Y de los grandes, de los de libro. Soy un “Tonto de Capirote” tal y como retrata magistralmente Paco Robles en el libro así llamado.

Y es que me gusta la Semana Santa todo el año, flipo cuando un paso cambia el sobre los pies por un costero, alucino con un cortejo de nazarenos bien formado, entro en éxtasis al paso de una cofradía de silencio, cuando el ídem se hace sepulcral a su alrededor en estos tiempos tan bulliciosos y poco dados a la reflexión y a la meditación.

Y no tengo bastante con siete días, necesito toda una Cuaresma y pico previa y después buscar procesiones extraordinarias y de gloria, ir de besamanos. Veo videos de cofradías en la oscuridad de mi salita de estar quemando incienso, necesito comer torrijas de tanto en tanto, ya sea en Punta o entre polvorón y polvorón, y lo que es más grave, no puedo evitar pensar “ya queda menos para matarlo” cuando veo un portalito de Belén. Lo reconozco yo, como tantos otros, soy un caso perdido.

Y es que en vez de alegrarme me pongo melancólico el Domingo de Resurrección y hasta me pongo de mala leche cuando me felicitan la Pascua. Cuando miro por encima del ropero y veo allí, aparcado hasta que Él quiera, mi viejo capirote cogiendo polvo con el costal que lo ha sustituido unos años, siento un no sé qué por dentro. Ahora, por ejemplo, me vienen recuerdos de noches de invierno, cuando un grupo de amigos, de compañeros, sacamos a pasear unas estructuras de hierro (o madera, que para el caso es lo mismo) a la espera que se conviertan en pasos el Día, sí, el Día, el Día en mayúsculas, que siempre es radiante, luminoso, especial, único. El Día que la ciudad nos presta calles y plazas para gritar de ese modo tan especial lo que somos y lo que sentimos y se lo queremos contagiar a nuestros conciudadanos, y entonces nos dirigimos al corazón de la ciudad para allí renovar ese ritual en el que, entre otras cosas y como cada año, nos entregamos a ella, a nuestra ciudad, desde los barrios más cercanos o más lejanos, que eso da igual.

Sé que muchos no nos comprenden, que algunos nos critican y hasta unos pocos nos insultan. No voy a pedirles que se pongan de este lado, no serviría de nada. Pero como cada uno es como es, y en la tolerancia está la base de toda convivencia. Además, los pueblos han de seguir fieles a su legado, ya que los que carecen de tradiciones carecen de esencia, de alma, no se reconocen a si mismos, quizá por aquello de que quien ni mira a su pasado no es capaz de vivir el presente ni de preparar el futuro.

Y otra vez seremos los “capillitas” quienes veamos a otras usar y disfrutar de los espacios comunes que nos ofrece la ciudad, en manifestaciones y vivencias diversas, que a lo mejor ni comprendo ni entiendo. Pero a quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga.

Para terminar, una frase a propósito de estos tiempos que nos han tocado vivir y que oí el otro día en televisión: “Si quieres ser global, primero habla de tu aldea”.

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Friday, March 28, 2008

La tele cofrade.

Habiendo visto como se mueve la “tele cofrade” onubense por dentro y por fuera, una breve reflexión. ¿Por qué hablar de algo tan hermoso se puede convertir a menudo en sórdido y hasta repugnante?

Esto viene a propósito del lamentable espectáculo que viví en una conocida emisora local en el programa “semanasantero” que cerraba el año cofrade, cuando, sin venir a cuento, se produjo una lucha tan dialéctica como encarnizada, entre el máximo responsable de nuestras cofradías y un antecesor suyo, en el que los únicos argumentos que recuerdo son los dineros logrados por uno y otro y el archimenido de los horarios del Jueves Santo y Madrugá.

Sentí vergüenza ajena, aburrimiento y, sobre todo, mucha pena. No es que no se deban tratar temas controvertidos relacionados con la Semana Santa, es que de tratarlos debe hacerse cuando sea imprescindible, con la máxima delicadeza y, entiendo yo, evitar este tipo de situaciones desagradables. Por ejemplo tocando los puntos de vista divergentes por separado y que los espectadores se encarguen de sacar sus propias conclusiones habiendo conocido tranquilamente todos los argumentos. Los cofrades estamos en el punto de mira de demasiada mala gente en nuestra Madre Iglesia y en la sociedad en general, como para encima pecar de imbéciles y regalarles argumentos en contra nuestra.

Pero lo peor es que el “chou” gustó a no pocos “aficionados” a los pasos. Parece que sea lo que se quiere. Ellos sabrán. Yo, como ya estoy aburrido de todo esto, mejor me voy quitando de en medio que mi tiempo es demasiado valioso para perderlo haciendo el tonto. Si esas son las reglas del juego, mejor me quedo leyendo un tebeo de Pafman, que perderé el tiempo igual pero por lo menos soltaré varias carcajadas la mar de a gusto.

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Monday, January 7, 2008

Bodas de plata en la Misericordia

 

La Hermandad de Culto y Apostolado del Dulce Nombre de Jesús y Cofradía de Penitencia del Santo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Concepción cumple estos días su XXV aniversario fundacional. Fue el 20 de diciembre de 1982 cuando Rafael González Moralejo, entonces obispo de Huelva, firmó el decreto de erección canónica a esta cofradía de la Madrugá onubense.

 

Con tal motivo, el pasado 5 de noviembre presentaron un cartel conmemorativo y este jueves celebraron una solemne misa pontifical en su capilla de la calle Rábida presidida por el obispo diocesano, monseñor don José Vilaplana Blasco.

 

Han sido veinticinco años de intensa vida cofrade no exenta de vicisitudes. Muchas han sido las sedes por las que ha pasado la cofradía en estos años. Se creó con el objetivo claro de recuperar para la ciudad el templo de la Milagrosa, parte fundamental del patrimonio onubense entonces en serio peligro de desaparecer para siempre,desde donde salieron en su primera Estación de Penitencia por las calles de Huelva a pesar de encontrase en ruinas. Entonces su sagrado titular, el Cristo de la Misericordia, iba portado a hombros en unas parihuelas.

 

Pasaron varios años de estancia en la iglesia conventual de las Agustinas desde donde salían,  todavía con su Cristo a hombros, hasta que al fin pudieron estrenar paso, pasando entonces a la Merced, ya que la Iglesia agustiniana no reunía entonces las condiciones para que pudiera salir un paso. De allí regresaron a una restaurada Iglesia de la Milagrosa en 1995, uno de los momentos más importantes en la breve Historia de esta cofradía. Allí permanecieron hasta que en 2004 labraron capilla propia en la calle Rábida, junto a la Iglesia que los vio nacer, teniendo al fin un hogar seguro tras tantos años de peregrinaje.

 

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Friday, November 2, 2007

Cambios

Publicado en “Ramillete de Olivo”, boletín cultural e informativo de la Hermandad del Perdón. Cuaresma de 2005

Si nos acercamos a los corrillos semanasanteros de esta Huelva nuestra, no se pueden ignorar las opiniones de no pocos cofrades que opinan que esta Hermanad necesita algunos cambios que la lleven a madurar y a consolidarse en la Semana Santa de Huelva en general, y en el barrio de La Orden en particular.

Se refieren estos comentarios a la idoneidad de modificar nuestro hábito penitencial para darle más seriedad al cortejo; a la necesidad o no de un cambio en el día en que hacer nuestra Estación de Penitencia para evitar los problemas que supone salir en la Madrugá del Viernes Santo y de paso lograr involucrar a un barrio poblado en gran parte por personas provenientes de otras localidades cercanas a las que regresan en vacaciones; o también sobre la conveniencia o no de sacar en procesión a Nuestra Señora de los Dolores cada 15 de Septiembre, debido al gasto económico que supone a nuestras mermadas arcas y la escasa acogida que hoy por hoy tiene este culto externo en la feligresía.

No es este un debate que haya pasado desapercibido en el seno se nuestra Hermandad. No es ya sólo algo que dicen algunos de los “enteraillos” que pululan en torno a nuestra Semana Santa y que a falta de mejores argumentos o de algún chismorreo hablan de cualquier cosa, o de personas bastante cultas y muy conocedoras de la Semana Santa, pero ajenos a Nuestra Hermandad. Éste es un debate que ya ha calado entre nuestros hermanos y en el que debemos posicionarnos, cuanto antes, para buscar entre todos lo mejor para Nuestra Hermandad, sin dejarnos influenciar por planteamientos que nada tienen que ver con Nuestra Hermandad, pero tampoco dejarnos llevar por el sentimentalismo de todo lo que llevamos vivido en Nuestra Hermandad hasta ahora, que no es poco. Simplemente tenemos que reflexionar sobre lo que es mejor para nuestra hermandad y el porqué, profundizar en las razones que nos lleven a tomar una postura u otra, sopesar todas las ventajas e inconvenientes.

Remontándonos a los orígenes de Nuestra Hermandad, ésta empezó a gestarse por la ilusión y el esfuerzo de un grupo de chavales de Nuestra Parroquia, algunos de los cuales no forman parte de Nuestra Hermandad en la actualidad, en torno al incombustible Juan Candón. Nuestros fundadores compartían dos características comunes: la primera, y principal, la enorme devoción al Cristo del Perdón, y segundo: que ninguno de ellos se movían anteriormente entre cofradías, y por tanto no conocían como se hacen las cosas en Semana Santa. Este desconocimiento provocó que, a pesar de  que querían todo lo mejor para Nuestra Hermandad -nadie puede dudarlo-, cometieran algunos errores que aún hoy día pueden verse en nuestra Cofradía.

Lo que sí tenemos que tener absolutamente claro todos los Hermanos del Perdón es que si se producen cambios en esta, Nuestra Hermanad, estos se llevarán a cabo porque nosotros lo decidamos y del modo que nosotros decidamos. Será nuestro Cabildo de hermanos, es decir, la asamblea de todos los hermanos, la que decida si nuestra Hermandad tiene que cambiar y el modo en que lo haría. No en vano es el Cabildo, y no la Junta de Gobierno ni ninguna otra instancia, la que tiene poder de decisión en esta o en cualquier hermandad, pudiendo incluso modificar los Estatutos por los que se rige si se estima oportuno y necesario.

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Sunday, February 11, 2007

¿Qué es Religiosidad Popular?

Publicado en Ramillete de Olivo, boletín cultural e informativo de la Hermandad del Perdón. Cuaresma de 2003

 

La forma de vivir el pueblo su fe, la que ha heredado de sus mayores y la que desea transmitir a sus hijos. Así creo yo que, a grandes rasgos, se puede definir este fenómeno que se pierde en la noche de los tiempos, cuando la gente de las primitivas civilizaciones ya tenían su peculiar modo de relacionarse con la divinidad, estuviera fomentada por las autoridades civiles y religiosas en su beneficio, o fuera vista por estos como un riesgo para sus intereses.

            Pero hoy día, ¿qué es la Religiosidad Popular?. Desde luego no una secta cerrada donde sus miembros se ciegan a si mismos para no ver más allá de donde sus jefes les digan que tienen que ver. La Religiosidad Popular es un modo de sentir, vivir y manifestar una fe en la que caben todos aquellos que, compartiendo unas creencias, quieran incorporarse, sin distinción de edad, sexo, ni de situación social, ni económica, ni intelectual… En ella todos pueden aportar algo, desde su esfuerzo hasta una idea, pasando por dinero, lo que buenamente se pueda y se comprometa a dar, tanto para el necesario sostenimiento económico como para su labor de caridad.

            Un ejemplo de esto que digo son nuestras Hermandades y Cofradías, ¿qué no?, pues levanten las caídas de un paso cualquiera, echen un vistazo a los costaleros y después traten de buscar características comunes a todos ellos. Casi con toda seguridad, salvo el amor a sus Sagrados Titulares, no encuentren ninguna. Bajo las trabajadoras se encontraran desde obreros en paro hasta profesionales liberales e intelectuales, cada uno con una vida distinta, simplemente, porque Dios le ha dado a cada uno un lugar diferente en la vida.

            Hay quien critica a las hermandades que la fe que viven, sienten y divulgan resulta algo simple, incluso dicen que es primitiva. Pero dicen esto sin tener en consideración que precisamente ahí radica su fuerza. Piensen por un momento en una señora que, sin ir frecuentemente a misa –no quiero justificarlo-, no falta cada año a acompañar a su Cristo y a su Virgen, caminando tras su paso. ¿Se dejará tentar esta señora por el bombardeo constante y continuo de mensajes antirreligiosos –o incluso sectarios- que padecemos hoy en día?. Sin duda la respuesta es no, ya que sus Sagrados Titulares siempre estarán presentes en su vida.

            Pero alguien podrá alegar que una fe así es una fe aborregada. En absoluto, es sencilla, eso sí, pero nunca aborregada. Tampoco es sólo una cuestión puramente sentimental. Una fe así requiere ser consciente de lo que se está celebrando. Acompañará a su Cristo y a su Virgen para, por unas horas, compartir el dolor que llevará a la alegría de la Resurrección, con su alegría por haberlos acompañado un año más.

            La crítica, si es constructiva, siempre es bienvenida. Así que, como reflexión, podríamos concluir que la fe popular es una fe simple que necesita completar su firmeza con una adecuada formación. Esto, por supuesto, es imprescindible, pero para ello es necesario el esfuerzo de todos.

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Wednesday, October 18, 2006

Nuevas hermandades; ¿hay realmente crisis?

Publicado en Santo Entierro, Huelva, Cuaresma de 2002.

El pasado siglo XX ha sido realmente prolífico para la Semana Santa onubense, nada menos que 19 de nuestras Hermandades han visto la luz en ese siglo, y eso sin contar ni con la Esperanza –fundada en la última década del XIX- ni con la Santa Cruz, aprobada por la autoridad eclesiástica ya en pleno siglo XXI. Si tenemos en cuenta que el número total de Hermandades penitenciales en nuestra ciudad alcanza las 25, entonces tendremos que admitir que la cifra es poco menos que asombrosa.

Dentro del siglo XX hay tres etapas en la fundación de Hermandades. La primera supone la fundación de las primeras cofradías de barrio, Esperanza, Pasión y Oración en el Huerto –además de la colegial de la Buena Muerte-. La segunda se centra en los años 40, con todo un movimiento popular tras la Guerra Civil, entre una ciudadanía mayoritariamente católica que había padecido el anticlericalismo de un sector del republicanismo muy crecido –en todos los sentidos- durante esos años y unos nuevos poderes públicos que no duraron en fomentar y amparar este sentir, incluso tratan de adueñarse de él, como una justificación del régimen dictatorial que habían impuesto.

La tercera de estas etapas surge años después del Vaticano II, superando el primer impacto del desarrollismo económico y con un franquismo en decadencia irreversible. En ese momento se procede a la construcción de nuevas barriadas con sus correspondientes parroquias en las que grupos de jóvenes, con la colaboración y consejo de unos pocos de sus mayores, se proponen de forma entusiasta la creación de Hermandades como método más eficaz para fomentar la evangelización y la participación de los vecinos en la nueva vida parroquial. Así surgieron, entre otras, las Hermandades del Cautivo en la Hispanidad, el Perdón en La Orden o la Salud –entonces Hermandad de gloria- en la barriada de Pérez Cubillas.

En la actualidad se puede decir que esta tercera etapa no ha cesado del todo, a pesar de que, según dicen los “expertos capillitas” en los programas-tertulia de nuestras televisiones, en los bares y en cualquier esquina, estamos inmersos en una crisis de imprevisibles consecuencias. Pero esta idea de crisis generalizada en nuestra Semana Santa puede ser discutible. Por un lado se basan en la tan traída y llevada crisis de costaleros y por otro en el número cada vez más reducido de penitentes en nuestros cortejos. Ante esto surge una duda, ¿hay verdadera crisis en la Semana Santa, o crisis en sectores concretos dentro de las Hermandades con los que quizá no se ha sabido trabajar lo suficientemente bien?

Quizá se ha fomentado tanto la estética de las cofradías, que las cofradías son para verlas y disfrutarlas en las esquinas, en cada chicotá, en cada detalle, que es posible que algunos piensen que vivir la Semana Santa es eso, y no sientan la necesidad de participar en su cofradía, ni con túnica ni con costal. Posiblemente no se ha sabido conectar con los onubenses para que se integren en este apasionante mundillo de las cofradías como algo más que como simples espectadores, y a veces, cuando se ha conseguido, la cara que se les ha mostrado del mundo cofrade es la menos agradable. Pero si año tras año, las calles y plazas de Huelva se llenan de paisanos y visitantes deseosos de ver el discurrir de nuestras Hermandades, y se sienten entusiasmados ante la posibilidad de poder contemplar otras nuevas en los próximos años, ¿la crisis está en la Semana Santa o en los cofrades?.

Ante esto, voy a lanzar un par de preguntas al aire para que ustedes, cofrades de a pie, intenten buscar las respuestas, si es que las hay.

¿Hasta qué punto estamos en crisis si, como parece, seguimos teniendo demanda de nuevas Hermandades.

Si realmente atravesamos una crisis; no es posible que las nuevas Hermandades sean producto de esa misma crisis?

Para empezar tenemos que hay personas dispuestas al ”sacrificio” de crear nuevas Hermandades de penitencia ante la demanda de éstas por algunos barrios sin pasos que procesiones por sus calles y también por un sector concreto de cofrades. Pero también habría que preguntarse hasta que punto las nuevas Hermandades son una necesidad de estas barriadas o de esos cofrades que, cansados de lo que las Hermandades más antiguas les ofrecen, buscan nuevos horizontes donde satisfacer sus necesidades y aspiraciones cofradieras.

Si esto fuera así, ¿porqué las Hermandades ya existentes no satisfacen a estos cofrades?. Lo más probable es que observen lo que sucede en su seno y no les guste demasiado. Algunas de nuestras Hermandades se han convertido en coto cerrado de determinados grupos, en no pocas ocasiones enfrentados entre sí, siendo así tremendamente difícil participar en la vida interna de la Hermandad, si no es de la mano de uno de estos grupos, anteponiéndolos a la propia Hermandad en caso de conflicto. Éstos son cotos tan cerrados que resultan impermeables a las nuevas ideas que trae la juventud, por lo que se aburre y una de dos; o se aparta de la Semana Santa, o bien aspira a crear una nueva Hermandad sin estos vicios, a su gusto, aunque corra el riesgo de repetir los mismos esquemas exclusivistas con el paso de unos pocos años.

Pero no todo es el ambiente viciado que algunos de los cofrades más veteranos nos han ido dejando. Los jóvenes tenemos que reconocer que, en general, somos demasiado “puristas” –aparte de inquietos, claro- y como con los pocos medios económicos que disponemos, podemos permitirnos peregrinar a Sevilla cada vez que ocurre algo “cofradieramente correcto”, como por ejemplo los basamanos o besapiés donde comprar fotos y ver altares adornados, procesiones extraordinarias, tiendas especializadas, etcétera, observamos cómo se vive allá la Semana Santa y queremos importarlo.

Sin duda todos los choqueros, jóvenes y mayores, queremos mirarnos en el espejito mágico de la “madre y maestra” ciudad de Sevilla, algunos incluso sueñan con tener la misma Semana Santa. Se olvida la mayoría de las veces que lo que a 90 kilómetros de aquí es una casa conocida a la perfección, hasta el mínimo detalle, desde los cimientos hasta el tejado, aquí es sólo un edificio del que conocemos, más ó menos bien, la primera planta, intuimos que parte de los cimientos necesitan algún refuerzo, y del resto, ni siquiera sabemos como está. Siempre se olvida, o se quiere olvidar, que aunque del mismo arquitecto, dos casas no tienen porqué ser idénticas.

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Wednesday, May 17, 2006

Juventud cofrade

No sé como sería la juventud cofrade en pasadas épocas. Pero sí sé como es la actual, a la que pertenezco. Somos una juventud inquieta –como no podía ser de otra forma- lo suficientemente formada y deseosa de una oportunidad para poder trabajar por nuestras hermandades, por nuestra Semana Santa y sobre todo, que nos respeten.

Desafortunadamente, no siempre tenemos el respeto, el cariño y el aliento de algunos cofrades de mayor edad que nos miran con recelo, gracias a Dios cada vez menos, seguramente porque al irnos conociendo mejor se van venciendo los temores que provoca el desconocimiento. Aunque aun queda un reducido grupo –cada vez menos, eso sí- que ni nos conocen ni quieren hacerlo, simplemente nos prejuzgan y nos descalifican con términos como “enciclopedistas”, sencillamente porque nos gusta aprender de algo que nos apasiona, la Semana Santa, para poder apreciarla mejor, y para ello nada mejor que los libros, que desde siempre han sido lamedor manera de adquirir cultura.

También se nos reprocha que vamos mucho a Sevilla, y así se nos llama despectivamente “los niños de Sevilla”, sólo porque con cierta frecuencia vamos a esa y a otras ciudades y pueblos de nuestro entorno, con una concepción de la Semana Santa y de las hermandades, si no idéntica, al menos sí muy parecida. Y vamos a esos lugares a disfrutar de sus ambientes cofrades, a recrearnos con sus altares de culto, besamanos y procesiones, extraordinarias o no, distintas a las onubenses, pero iguales en la forma de concebir, de sentir la religiosidad popular, la de la baja Andalucía, la del antiguo reino de Sevilla, la archidiócesis hispalense a la que de alguna forma seguimos formando parte. Cada uno con sus matizaciones, que deberemos todos tener en cuenta. Pero son eso, en lo esencial –y en lo no tan esencial- somos lo mismo.

Publicado en La Opinión de Huelva el 7 de abril de 2006
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Monday, May 1, 2006

Crónica de la Semana Santa 2006

Ahora que han pasado dos semanas desde Semana Santa, voy a hacer una crónica de la misma con la perspectiva del tiempo. Como cada año, también en 2006 acabó la Semana Santa. No es que este año haya pasado nada extraordinario respecto a las hermandades y cofradías onubenses. Pero también cuando algo acaba bien merece la pena ser resaltado.

Este año nos respetó un poco más la lluvia, después de varios años de lluvias, en 2006 sólo tuvimos de lamentar que no pudieran hacer su salida procesional las hermandades de Viernes Santo y el pequeño susto del Miércoles Santo, sin más incidente que el ver al Señor del Prendimiento enfundado en plásticos –por lo que pudiera pasar- durante unos minutos y una pequeña modificación del itinerario de regreso de la Victoria, que aunque podía haberse ahorrado, es mejor prevenir que curar. Además, gracias a la lluvia se pudieron contemplar las tres principales devociones de los onubenses –con permiso de nuestra patrona y protectora- bajo un mismo techo: Victoria, Esperanza y Nazareno.

Tras los prolegómenos de los Dolores, Sentencia y Santa Cruz, pudimos disfrutar de un magnífico Domingo de Ramos, con un cielo un tanto plomizo, pero que nos respetó. La Hermandad de la Borriquita iba pletórica, con el misterio terminado al fin –aunque seguimos echando en falta que se haya caído la imagen de San
Pedro del boceto inicial- y el espléndido palio de Nuestra Señora de los Ángeles, la Señorita de San Pedro, que lucía como siempre. Preciosa.

Por otro lado, desde el Polvorín nos llegó la Sana Cena, una hermandad llena de vida durante todo el año que sabe mostrarlo cuando sale a la calle cada año. Al igual que la benjamina hermandad de los Desamparados, que nos pone el contrapunto de silencio y austeridad que algunos echábamos en falta este día, completo con el señorío de la hermandad de los Mutilaos, la portentosa imagen del Señor de la Victoria despojado de sus vestiduras acompañado del blanco palio de la Paz, por fin con sus bambalinas laterales de malla, lo que le da un aspecto fantástico al conjunto.

Luego vino el Lunes Santo con sus tres cofradías –que ojalá fueran cuatro próximamente- Un barrio, la Hispanidad, volcado con su Cristo Cautivo y su Virgen de la Misericordia. Otro, la Huerta Mena, que espera la llegada de Jesús de las Penas y a su Madre del Amor como cada año tras subir la cuesta, para llegar al balcón donde Dolores,”La Pera” les rezaba cantando cada año. Entre ellas, el silencioso caminar penitente y franciscano del Calvario. Aquí María es Rocío y es Esperanza.

Martes Santo. Junto a la joven cofradía de la Lanzada, cuya titular mariana es reina indiscutible de su barrio cada Viernes de Dolores, procesionan dos de las cofradías más señeras de la ciudad, Estudiantes, devoción del barrio de San Sebastián y devoción universitaria, y Pasión, desde la mayor de San Pedro, que este año nos trajo la novedad de su hábito nazareno con la supresión del raso y la nueva capa en color morado sustituyendo la anterior verde. Sobre gustos no hay nada  escrito, y personalmente no me desagrada que quisieran suprimir el verde de su hábito nazareno, aunque el resultado, la verdad, tampoco me termina de convencer. Pero si ese ha sido el deseo de su cabildo de hermanos, no queda más que acatarlo y respetarlo.

Como decía al principio, este año nos trajo un Miércoles Santo un tanto extraño. La lluvia nos dio un pequeño susto, aunque mejor eso que quedarnos sin cofradías como el año pasado. Y es que como dice un amigo mío que entiende un rato de cofradías, es muy raro que llueva un Miércoles Santo. Pero si lo hace, serán dos seguidos.

Este día está pasando poquito a poco de ser el día mariano por excelencia de Huelva, a ser el gran día de los misterios. Tres son los que procesionan este día en nuestra ciudad y cada cual mejor. El primero de ellos, el del Prendimiento, terminado este año a la espera de alguna reforma el año que viene, con resultado soberbio. Resulta impactante como a pesar de una escena compuesta de nueva imágenes, una, la del Cristo, se ve sólo, abandonado, y a la vez formando parte indispensable de la escena.

Desde el Corazón de Jesús nos llega el misterio de Jesús de la Humildad despreciado por Herodes, con un pequeño retoque en la disposición de sus figuras y con un nuevo exorno floral compuesto de rosas rojas, siendo del agrado de los onubenses. Un misterio clásico y muy elegante con un fabuloso acompañamiento musical, aunque quizá la cuadrilla de costaleros no debiera emocionarse tanto.

Y qué decir del misterio de la Expiración, un misterio clásico donde los haya, con un exorno floral, acompañamiento musical y trabajo costalero que estuvieron a la altura en todo momento, únicamente deslucido un tanto por la falta de coordinación para el cambio de itinerario de este año y que permitió que Nuestra Señora de la Esperanza pasará por la puerta de donde se encontraba su primitiva casa.

En cuanto al Jueves Santo y la Madrugá, apenas puedo decir nada. Pero algún inconveniente tenía que tener el ser del Perdón. Del Jueves sólo vi salir la Oración desde San Pedro –espero que por última vez- y lo poco que pude ver de la mía en la Madrugá, que no fue mucho. De Buena Muerte, Judíos, Misericordia y Nazareno sólo he visto lo que he visto por televisión o leído en la prensa, así que mejor no digo nada.

De la Oración, decir que es como cada año resultó una cofradía magnífica, con un juego de insignias soberbio, un paso de misterio majestuoso al que le iban muy  bien los antiguos candelabros del paso del Señor de las Penas, novedad obligada e improvisada por el percance sufrido por sus candelabros en la mudá del paso. En cuanto al palio de los Dolores, qué decir que no se haya dicho ya, una verdadera joya, aunque está pidiendo a gritos una restauración para ayer.

Y así termino este comentario sobre la Semana Santa devuelva 2006. Espero que el año próximo pueda ampliarlo con los comentarios del Viernes Santo del que este año no puedo decir nada por la lluvia. En fin.

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Wednesday, February 8, 2006

Cambio de día del Perdón

Fue allá en 1987, cuando a esta, entonces recién nacida, cofradía onubense le fue designada la Madrugá como jornada en la que a partir de entonces haría su Estación de Penitencia a la Carrera Oficial. Esta decisión fue tomada entonces por la Unión de Hermandades y Cofradías pensando en dar vida a una jornada que padecía muchos problemas organizativos derivados de la falta de público cofrade por una parte y la presencia de algunos individuos, más preocupados por consumir alcohol que por disfrutar del paso de las cofradías, por otra. No parecía en principio una mala idea. Junto a la secular devoción a Jesús Nazareno y el silencioso, como inadvertido, paso de la Misericordia, se unía una nueva Hermandad, joven y radicada en uno de los barrios más populosos de la capital onubense. Pero este planteamiento tan optimista de la Unión hacía la nueva Hermandad no lo fue tanto en la realidad.

Hay algo, fundamental, que no se tuvo en cuenta ni desde la Unión de Cofradías ni desde los jóvenes e inexpertos responsables de la Hermandad de la parroquia de Santa Teresa. La composición social de su propio barrio. Y este error se ha vista que ha sido perjudicial en su desarrollo posterior. La buena gente de La Orden proviene, en su inmensa mayoría, de otras poblaciones más o menos cercanas a la capital onubense, conservan allá sus casas, y a ellas acuden cada vez que tienen la menor oportunidad.

La Orden es, por desgracia, sólo el barrio dormitorio al que acuden para trabajar en Huelva, y así no es de extrañar que se marchen en cuanto den dos días festivos seguidos. Sacar una cofradía a la calle cuando gran parte de su barrio, sencillamente no están, fue, reitero, un error. No se puede esperar que la gente se entusiasme por una cofradía si la desconoce en la calle. No se podía esperar que la gente pusiera demasiada devoción a los titulares de una nueva Hermandad, si prácticamente la desconocían, o sencillamente, ya eran devotos de una imagen que al mismo tiempo está procesionando en sus pueblos de origen y que conocen desde siempre.

Pero a pesar de todo, los ánimos nunca decayeron en esta, mi Hermandad. Se ha luchado y se sigue luchando, trabajando, por sacarla adelante a pesar de las dificultades. Pero han pasado casi veinte años y seguimos prácticamente igual, se avanza muy poco y ello ha provocado el desgaste, o lo que es peor, la desidia, de algunos hermanos cansados de trabajar para ver pocos resultados si lo comparamos con otras cofradías que nacieron casi a la par que la nuestra y que han conseguido más logros, al menos en lo material, que nosotros.

Desde hace ya bastante tiempo, se habla en el seno de la Hermandad de la necesidad de buscar un revulsivo, algo tan impactante que supusiera un antes y un después en nuestra amada Hermandad pero sin perder su identidad, y así se habló más de una vez de la posibilidad de reubicarla en otra jornada dentro de la Semana Santa onubense. Muchos hermanos, entre los que me cuento yo, comentábamos la posibilidad, casi la necesidad, de buscar una nueva jornada donde hacer nuestra pública Estación de Penitencia, más pública si cabe ya que sería cuando estuviéramos acompañados de nuestros convecinos al no haberse podido marchar a sus lugares de origen. Llegando a la conclusión de que la tarde del Lunes Santo sería la jornada ideal.

Ahora parece que por fin ha llegado nuestra oportunidad, la de decidir por nosotros mismos lo que queremos ser cara al futuro. La grata nueva se produjo hace unos meses, cuando don Modesto Fernández Jurado, presidente del Consejo de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Huelva, comunicó oficialmente a la Hermandad la intención de este organismo, ratificada por el obispado diocesano, de dar un cambio a la Madrugá, ya que los problemas que intentaron solventarse con la incorporación de la Hermandad del Perdón a esta jornada persisten, y así cabría la posibilidad de que esta cambiara su jornada, teniendo preferencia en la elección de día.

Bueno, a decir verdad, ya en el Cabildo ordinario del pasado año, un hermano pidió el cambio de día, acordándose entonces hacer entre los hermanos una encuesta sondeando su opinión al respecto. Esta se realizó recogiéndose los resultados antes del Cabildo de este año, y aunque la participación fue más baja de lo deseable, la mayoría de los resultados fueron favorables al cambio. Esto, y las novedades procedentes de del Consejo, propiciaron un animado debate que desembocó en la convocatoria el próximo 3 de marzo de un cabildo en el que por votación secreta los hermanos decidirán sobre qué futuro quieren para su Hermandad.

Ahora los hermanos tenemos la palabra. No es una decisión fácil, son muchos años en la Madrugá y son muchas vivencias, buenas y no tan buenas, pero que indudablemente dejarán un imborrable recuerdo en nuestros corazones. Muchas vivencias y sentimientos quedan atrás, pero no es el pasado lo que debería guiarnos, sino el futuro, las posibilidades de mejorar, de crecer, que hoy por hoy no podemos encontrar en la Madrugá, o de encontrarlas serían a muy largo plazo, tanto que pudiera ser tarde.

Que no será tan fácil adaptarnos a un nuevo día lo sabemos, no sólo por las vivencias que dejaremos atrás, sino porque será totalmente diferente. Evidentemente no es lo mismo salir a medianoche y recogerse a las primeras horas de la mañana que salir a primeras horas de la tarde y recogerse poco después de medianoche. Pero tenemos que pensar que será mejor procesionar en horas de vigilia que en horas de sueño, aunque sea con algo de calor al principio.

Pero tampoco será lo mismo tener unos pocos niños en el cortejo que muchos que ya no se encuentren con la oposición de sus padres a la hora de permitirles salir de nazarenos con nosotros por hacerlo a tales horas. Y tampoco serán las mismas dificultades para encontrar una banda que acompañe musicalmente a nuestros Sagrados Titulares, ya que de salir con nosotros actualmente, no pueden hacerlo la tarde del Jueves Santo, además que hay muchas bandas que ni siquiera contemplan tocar en la Madrugá, o de hacerlo lo hacen a un precio a veces abusivo para nuestras mermadas arcas. Y tampoco será lo mismo llegar a Carrera Oficial habiendo visto público durante todo nuestro largo recorrido y encontrar los palcos abarrotados de cofrades, que haber llegado prácticamente solos y padecer a algunos de los habitantes de los palcos de la noche, poco amantes de las cofradías y sí del botellón. Y lo mismo para el largísimo recorrido de vuelta, ahora sin más compañía que los pocos hermanos que acompañan la cofradía y algún familiar añadido, que tener público dándonos aliento todo el camino hasta nuestra parroquia como las otras hermandades que salen de día.

En fin. El próximo día 3 mi Hermandad tiene la oportunidad histórica de decidir su futuro por sí misma. Sólo pido a los hermanos que se involucren, que no piensen con el corazón, sino con la cabeza. Espero que el Cristo del Perdón, desde lo alto de su cruz, nos ilumine, y a Nuestra Señora de los Dolores lo pido que interceda por nosotros, para que por fin seamos la Hermandad que todos aspiramos a ser.

Posted by Juan A. Sánchez at 16:50:10 | Permalink | Comments (2)